miércoles, 19 de febrero de 2014
Capitulo I. Y a ti ¿qué es lo que te gusta?
Tu vida entera puede pasar por delante de tus ojos sin necesidad de morirte. Eso mismo le sucedió a Mariela, mirada perdida, recogiendo los vasos de plástico de encima de la mesa de la cabina de la radio donde trabajaba y metiéndolos en una gigante bolsa de basura. Alzó la vista y descubrió al joven becario que había en control mirándola con la boca abierta. A ella se le puso esa mirada tímida pero penetrante a la vez y después la bajó y siguió limpiando. Notó la humedad en su entrepierna. Poner cachondos a los hombres era su fantasía reina. Todas las demás fantasías siempre rondaban en torno a ésta.
Causaba sensación en el público masculino de todas las edades, belleza ibérica en estado puro: piel morena, ojos negros, pelo largo negro y rizado y buenas curvas. Sin embargo a penas follaba, o al menos no tanto como a una hembra en pleno apogeo sexual como a ella le gustaría. Su marido estaba loco con ella, pero no pasaban del misionero y "fóllame mientras me duermo o pienso en mis cosas".
- Mariela, pásate por mi despacho cuando acabes - le dijo Arturo, el director, desde la puerta de la cabina. Ella lo miró un poco sorprendida y asintió.
Este era otro al que ponía burro, Mariela lo sabía. Para qué negarlo el tío casi le doblaba la edad y ella se acababa de mojar mucho pensando en todo aquello. Terminó rápidamente. Lo de la limpieza no era lo suyo, no había nacido para eso. Se cambió en el baño y se puso la ropa que siempre solía llevar: un vestido negro entallado de algodón, cómodo y sugerente, leotardos negros y botas marrones. Se dirigió al despacho.
- Dime, ¿querías hablar conmigo?
- Si, Mariela, siéntate, esto es serio. - Ella se sentó nerviosa, esperando cualquier noticia. - Hay gente que se ha quejado, vienes unas cuantas horas al día y, en fin, no se nota demasiado.
- Bueno, yo...
- Mira, no te voy a despedir - la interrumpió él - Para mí ya es todo un ritual verte aparecer por la emisora con tu contoneo de caderas, limpiar con ese halo de misterio y ausencia que desprendes, tu mirada huidiza. Me alegras el final del día Mariela. Tú, ¿qué dices? Sé que necesitas el dinero que ganas aquí.
Mariela estaba boquiabierta escuchándo esto, pero consiguió mover los labios para afirmar- Si, lo necesito. Lo necesito mucho.-
- Haremos una cosa - dijo él. - Otra persona se ocupará de la limpieza, pero tú seguirás viniendo y mantendrás tu sueldo.
- Y ¿qué tengo que hacer?
- Piensa en lo que te gustaría y cuando lo sepas me lo dices. De momento podrías darme las gracias - terminó diciendo su jefe con una sonrisa picarona.
Mariela se levantó de la silla nerviosa. Él seguía sentado con una postura muy cómoda y confiada, la de una hombre que se siente muy orgulloso por lo que acaba de hacer. Ella dio unos pasos rodeando la mesa hasta ponerse delante de él. Le cogió la mano y mirándolo a los ojos le dijo:
- Gracias. Hacía mucho tiempo que un hombre no me decía esas cosas que has dicho sobre mí. - Posó la mano en su cadera y se la condujo con movimientos circulares hasta el culo por debajo del vestido. Hizo lo mismo con la otra mano. Ambas manos, debajo del vestido, comenzaron a bajarle los leotardos y a palpar su culito desnudo y fresco. Después una mano por delante y la otra por detrás empezaron a sobarle el culo y el coñito por encima del tanga. Lo hacía fuerte y a ella le encantaba.
Entre sobeteos la acercó todo lo que pudo hacia él para olerla...mmm estaba loco con su olor a hembra. Cuidadosamente Mariela fue bajando hasta ponerse de rodillas en el suelo, clavó su mirada en el paquete de Arturo y comenzó a abrirle la bragueta. La boca ya se le abría, la lengua se le empezaba a salir y notaba como aumentaba la cantidad de saliva en su boca. Mmmmm...menuda fantasía, comerle la polla al jefe, un clásico, pero que a ella no le había ocurrido nunca. Se la sacó y menudo rabo, enorme y duro. Con una mano le agarro la base y haciendo una "O" con los labios se los puso en la cabeza de la polla. Escondió toda la punta dentro de la boca y empezó a mover la lengua en espiral.
Arturo estaba echado hacia atrás disfrutando del viaje. Mientras le saboreaba la punta le iba agarrando fuerte de la base y empezando a mover la mano arriba y abajo. "Bffff...Mariela, qué boca, sabía que eras una buena puta desde el primer momento que te vi aparecer...chupa, chupa". Le agarró la cabeza con las dos manos, ella solto la mano que agarraba la base y él empezó a hacerla tragar hasta el fondo. Le sacaba toda la polla y se la volvía a meter de un golpe. Al chocar la polla de lleno en su garganta los ojos le lloraban y comenzó a salivar muchísimo, el charco de saliva empapaba el sillón.
Sin dejar de metérsela y de agarrarle la cabeza, Arturo se puso de pie para impulsarse más todavía. "Ohhhhh puta, qué boca de puta tienes Mariela, date la vuelta que te voy a llenar el coño de leche, me quiero correr en tu coño". Haciéndole caso se levantó y él le dio media vuelta y la empotró contra el escritorio, le arrancó el tanga, le metió la polla y...fueron una, dos y a la tercera embestida se vació en el coñito de Mariela, su musa, un chorro de lefa caliente y abundante, mientras se tambaleaba.
Continuará...
Os presento a Mariela
Esta noche se estrenará la nueva serie de relatos eróticos Y a ti ¿qué es lo que te gusta? cuya protagonista es Mariela, os la presento...
Un jardín de hadas
Hay una montaña muy cerca de aquí con la que he soñado durante muchos años. Chiquitita y encantadora, llena de sorpresas y de recónditos lugares. Tanto es así que incluso los que llevan años subiéndola dicen que siempre descubren algo nuevo. Aproximadamente hay una hora de ruta a pie y los coches no pueden acceder. Puedes ir por el camino marcado o también puedes adentrarte en rinconcitos de maleza buscando rutas alternativas y unirte de nuevo al camino en otro punto de la ruta.
Así lo hicimos mi novio y yo. Comenzamos caminando por el sendero parándonos de vez en cuando a mirar alguna planta, alguna piedra bonita y curioseando por aquellos rincones de final desconocido que te transportaban muy fielmente a una novela medieval.
Cuando llevábamos cerca de la mitad del recorrido hecho el camino se convirtió en unos escalones de piedra que empezamos a subir. Después de subir unos cuantos paramos al borde de uno. Bebimos agua calmando el calor veraniego y nos fumamos un cigarro. Ummmm...qué paz, poder descansar en un poquito de sombra disfrutando de toda la belleza natural que nos rodeaba. Me tumbé en el suelo con los brazos hacia atrás, estirándome y mi novio empezó a contemplarme. Comenzó a decirme lo preciosa que estaba y lo mucho que lo estaba poniendo en esa posición. Me incorporé para besarlo y me cogió la mano para ponerla en su paquete. Increíble, en cuestión de segundos ya estaba duro. Me sentó encima de él con las piernas abiertas y empezó a restregarse mientras me besaba. Yo me estaba empezando a mojar y entonces pasó una pareja caminando por donde estábamos. Los saludamos y decidimos calmarnos, ya que estábamos en un lugar muy transitado, y seguir caminando.
Fue precioso el recorrido hasta llegar a la cima donde se podía contemplar un paisaje impresionante e infinito. Decidimos comer en el restaurante que había allí: buena comida y muy buen vino. Nos sobró un poco y lo echamos en una botellita de agua que teníamos vacía. Empezamos a bajar y cuando llevábamos un tramo la botellita ya estaba vacía, nuestras risas eran mucho más fuertes y frecuentes y, resumiendo, íbamos borrachos.
Entre bromas mi novio me dice: "Hay por aquí, muy cerca, un jardín donde habitan hadas". Yo con cara de niña ilusionada le dije que me lo mostrara. Le seguí y entramos en un pequeño trocito de bosque húmedo, muy verde y encantador. Árboles enormes cuyas ramas caían y tenías que apartarlas con las manos para caminar. Cada vez me adentraba más y mi novio me seguía.
De repente me paré a observar la parte húmeda del tronco de un árbol y a tocarla, adoro esas texturas y esos aromas de humedad. Mi novio me cogió por detrás y me dio la vuelta: "¿Sabes lo bonita que eres?". Me subió la pierna derecha y la posó en su cadera y mientras me besaba empezó a restregarme el paquete. Lo notaba perfectamente a través de la fina tela de las mallas que me había puesto. Empezó a bajármelas y frotarme muy fuerte el clítoris. Yo me restregaba por el tronco del placer que estaba sintiendo, pensar que alguien podía estar viéndonos y disfrutando de la escena me gustaba y lo deseaba. Abrió el botón de su pantalón y bajó la cremallera. Se sacó la polla y empezó a pasármela mojada por todo el coñito. Después de unos momentos en los que hubiese parado el tiempo me puso la polla en la entrada y me la metió de una embestida fuerte y profunda. Y me folló salvajemente y yo me sentí como una putita a la que un forajido coge por sorpresa en medio del bosque para descargarse lo huevos en ella. Nos corrimos juntos y así nos tiramos al suelo húmedo abrazados mirando aquel cielo de hojas.
martes, 18 de febrero de 2014
Sorprende a tu novio
Si quieres sorprender a tu novio para mantener o recuperar ese fuego que os mantiene unidos, además de los juguetes y de las prácticas sexuales que os gustan, hay algo que a ellos les vuelve locos y que a nosotras nos hace sentir como diosas: la ropa interior.
A veces no le ofrecemos demasiada importancia porque, al fin y al cabo, a nuestro novio como más le gustamos es "sin nada". Pero tiene un morbo especial que nos vean vestidas diferentes aunque sea por un día y hay miles de posibilidades: desde disfraces morbosos, todo tipo de atuendos que puedes conseguir en cualquier tienda erótica (y en los chinos a menor precio) hasta las típicas medias a media pierna.
Lo más importante es sentirnos cómodas, naturales y sensuales. Y preparar los detalles. Es muy personal la preparación del momento. Puedes poner la música que os gusta, encender velas, incienso, ponerte algún perfume, echarte aceite en la piel, maquillarte, etc. Todo lo que se te ocurra con un único fin: DISFRUTAR DEL SEXO.
Siente todo el morbo que empieza a brotar de tu interior que te hace sacar a la putita que todas llevamos dentro y olvídate de los límites, sólo piensa en DISFRUTAR.
A veces no le ofrecemos demasiada importancia porque, al fin y al cabo, a nuestro novio como más le gustamos es "sin nada". Pero tiene un morbo especial que nos vean vestidas diferentes aunque sea por un día y hay miles de posibilidades: desde disfraces morbosos, todo tipo de atuendos que puedes conseguir en cualquier tienda erótica (y en los chinos a menor precio) hasta las típicas medias a media pierna.
Lo más importante es sentirnos cómodas, naturales y sensuales. Y preparar los detalles. Es muy personal la preparación del momento. Puedes poner la música que os gusta, encender velas, incienso, ponerte algún perfume, echarte aceite en la piel, maquillarte, etc. Todo lo que se te ocurra con un único fin: DISFRUTAR DEL SEXO.
Siente todo el morbo que empieza a brotar de tu interior que te hace sacar a la putita que todas llevamos dentro y olvídate de los límites, sólo piensa en DISFRUTAR.
lunes, 17 de febrero de 2014
Marco, el italiano
Hace algún tiempo mi novio y yo conocimos a través de una página de contactos a un chico italiano, Marco. Al estar yo fuera de la ciudad un tiempo, mi novio y él se conocieron personalmente primero. En el primer encuentro que tuvieron ambos estuvieron calentando motores acerca de sus fantasías y, sobre todo, de las mías. Mientras tanto yo, a varios kilómetros de distancia, avivaba el fuego manteniendo comunicación constante con ellos.
Por fin llegó el momento. Marco había preparado el encuentro en un hotel del centro una calurosa mañana de septiembre. Nos había pedido la noche anterior que llevásemos un pañuelo y, por su parte, mi novio me pidió que fuese con falda y sin braguas. Me sentía una auténtica "bambola" (como Marco solía llamarme) al servicio de sus jueguecitos y eso era lo que me mantenía todo el tiempo mojada. Yo le pedí que se echara perfume para mantener su olor unos días en mi cuerpo.
Llegaríamos a las 11 y la consigna era: la puerta de la habitación estaría entreabierta, tendría que quitarme los zapatos antes de entrar, ponerme el pañuelo tapándome los ojos, entrar y avisarlo, él estaría en el baño esperando a que entrásemos. Y así lo hicimos.
Cuando mi novio me puso el pañuelo en los ojos y me quitó los zapatos empecé a sentir el escalofrío por mis piernas. Él me metió la mano por debajo de la falda comprobando que ya estaba mojada y me besó. Me fue dirigiendo para entrar mientras yo agudizaba mi oído y mi olfato. Después de dar unos 8 o 10 pasos noté una nueva presencia en la habitación y como me giraban 180 grados. A cuatro manos empezaron a manosearme los brazos, la espalda, el culo, los muslos, las tetas, el coño...todo mi cuerpo estaba entregado a sus caricias. Y empezaron a besarme y a chuparme la boca, el cuello, las tetas, la brarriga,... Y a la vez iban desnudándome. Alguno hizo que me sentara en la cama, me abrió las piernas y empezó a chupar, mordisquear mi clítoris. El placer era tan fuerte que sentí como mi cuerpo se dejaba caer en la cama sin yo poder hacer nada, sólo dejarme dar placer. El otro empezó a sobarme la cara y la boca.
Me hicieron arrodillarme en el suelo y empezaron a meterme una polla en la boca, primero poco a poco y luego los pollazos empezaron a ser más fuertes, entrando toda la punta de la polla en mi garganta, llegando a atragantarme. Los ojos me lloraban. Se iban turnando para meterme la polla de uno y luego la del otro. Me agarraban del pelo echándome la cabeza hacia atrás y me decían "Putita, bambola, ¿te sientes muy putita chupando polla?". No me dejaban responder tapándome la boca con sus pollas.
Después me quitaron la venda y así fue como conocí a Marco en persona, nos miramos a los ojos, nos sonreímos y nos dimos un morreo. Mi novio se tumbó en la cama con la polla muy dura entre sus manos, estaba dispuesto a ver el espectáculo como espectador. Marco me cogió de las caderas, me dio media vuelta y me hizo ponerme en pompa y a cuatro patas en la cama, posicionó su polla en mi entrada y empezó a darme. Yo como una loca, llena de placer, agarré las sábanas y empecé a hacer a mi novio que se acercara. Cuando me pongo así de cachonda la boca se me abre, la lengua se me sale y empieza a caerme baba como una perrita en celo. Y, resumiendo, necesito comer polla. Y así fue como Marco empezó a llenarme de leche por primera vez.
Fue el momento de abrir la botella de champán que estaba preparada para la celebración. Ummm, brindamos, bebimos, fumamos, reímos y fue tal la conexión que sin darnos cuenta ya estábamos otra vez en la cama los tres. Después de una carcajada yo me había tirado hacia atrás. Marco se tumbó a mi lado y empezó a besarme y al cabo de un momento me volvió a meter su polla dura en la boca. Mi novio bajó hacia abajo y mientras disfrutaba de la mamada que yo le estaba haciendo a nuestro amigo empezó a comerme el coño de forma deliciosa. Me corrí dos veces mientras Marco se corría en mi boca y me llenaba la boca de lefa que empezó a caer por mi barbilla.
Después me volvió a poner a cuatro patas en la cama y empezó a follarme como una fiera. Mi novio en el otro extremo de la cama me dio polla en la boca y se corrió para mí. Marco estaba llegando diciendo "No me cansaría nunca de follarme este cuerpo" y se volvió a correr dentro de mí.
Nos terminamos el champán, nos vestimos y así llegó la hora de despedirnos. Todavía recuerdo como temblaban mis piernas de camino al coche para ir a casa. Y también los varios días en que recordé el encuentro cada vez que tragaba saliva y me dolía la garganta de los pollazos que me habían dado.
Por fin llegó el momento. Marco había preparado el encuentro en un hotel del centro una calurosa mañana de septiembre. Nos había pedido la noche anterior que llevásemos un pañuelo y, por su parte, mi novio me pidió que fuese con falda y sin braguas. Me sentía una auténtica "bambola" (como Marco solía llamarme) al servicio de sus jueguecitos y eso era lo que me mantenía todo el tiempo mojada. Yo le pedí que se echara perfume para mantener su olor unos días en mi cuerpo.
Llegaríamos a las 11 y la consigna era: la puerta de la habitación estaría entreabierta, tendría que quitarme los zapatos antes de entrar, ponerme el pañuelo tapándome los ojos, entrar y avisarlo, él estaría en el baño esperando a que entrásemos. Y así lo hicimos.
Cuando mi novio me puso el pañuelo en los ojos y me quitó los zapatos empecé a sentir el escalofrío por mis piernas. Él me metió la mano por debajo de la falda comprobando que ya estaba mojada y me besó. Me fue dirigiendo para entrar mientras yo agudizaba mi oído y mi olfato. Después de dar unos 8 o 10 pasos noté una nueva presencia en la habitación y como me giraban 180 grados. A cuatro manos empezaron a manosearme los brazos, la espalda, el culo, los muslos, las tetas, el coño...todo mi cuerpo estaba entregado a sus caricias. Y empezaron a besarme y a chuparme la boca, el cuello, las tetas, la brarriga,... Y a la vez iban desnudándome. Alguno hizo que me sentara en la cama, me abrió las piernas y empezó a chupar, mordisquear mi clítoris. El placer era tan fuerte que sentí como mi cuerpo se dejaba caer en la cama sin yo poder hacer nada, sólo dejarme dar placer. El otro empezó a sobarme la cara y la boca.
Me hicieron arrodillarme en el suelo y empezaron a meterme una polla en la boca, primero poco a poco y luego los pollazos empezaron a ser más fuertes, entrando toda la punta de la polla en mi garganta, llegando a atragantarme. Los ojos me lloraban. Se iban turnando para meterme la polla de uno y luego la del otro. Me agarraban del pelo echándome la cabeza hacia atrás y me decían "Putita, bambola, ¿te sientes muy putita chupando polla?". No me dejaban responder tapándome la boca con sus pollas.
Después me quitaron la venda y así fue como conocí a Marco en persona, nos miramos a los ojos, nos sonreímos y nos dimos un morreo. Mi novio se tumbó en la cama con la polla muy dura entre sus manos, estaba dispuesto a ver el espectáculo como espectador. Marco me cogió de las caderas, me dio media vuelta y me hizo ponerme en pompa y a cuatro patas en la cama, posicionó su polla en mi entrada y empezó a darme. Yo como una loca, llena de placer, agarré las sábanas y empecé a hacer a mi novio que se acercara. Cuando me pongo así de cachonda la boca se me abre, la lengua se me sale y empieza a caerme baba como una perrita en celo. Y, resumiendo, necesito comer polla. Y así fue como Marco empezó a llenarme de leche por primera vez.
Fue el momento de abrir la botella de champán que estaba preparada para la celebración. Ummm, brindamos, bebimos, fumamos, reímos y fue tal la conexión que sin darnos cuenta ya estábamos otra vez en la cama los tres. Después de una carcajada yo me había tirado hacia atrás. Marco se tumbó a mi lado y empezó a besarme y al cabo de un momento me volvió a meter su polla dura en la boca. Mi novio bajó hacia abajo y mientras disfrutaba de la mamada que yo le estaba haciendo a nuestro amigo empezó a comerme el coño de forma deliciosa. Me corrí dos veces mientras Marco se corría en mi boca y me llenaba la boca de lefa que empezó a caer por mi barbilla.
Después me volvió a poner a cuatro patas en la cama y empezó a follarme como una fiera. Mi novio en el otro extremo de la cama me dio polla en la boca y se corrió para mí. Marco estaba llegando diciendo "No me cansaría nunca de follarme este cuerpo" y se volvió a correr dentro de mí.
Nos terminamos el champán, nos vestimos y así llegó la hora de despedirnos. Todavía recuerdo como temblaban mis piernas de camino al coche para ir a casa. Y también los varios días en que recordé el encuentro cada vez que tragaba saliva y me dolía la garganta de los pollazos que me habían dado.
Un juguete nuevo: "Pluma de hacer cosquillas"
No hace mucho encontré este objeto en una tienda y lo compré. Es una "pluma de hacer cosquillas". Realmente hace cosquillas en aquellas partes sensibles a ellas, pero también puede utilizarse en zonas sensibles al placer para llevarte a mundos de nuevas sensaciones.
Cuando lo traje a casa preparé todo para su estreno. Puse música y también incienso e hice que mi novio se tumbara en la cama. Le quité la camiseta, le dije que cerrara los ojos y empecé a pasársela por el cuello, el pecho, el vientre... Sus labios dibujaron una leve sonrisa de placer y su cuerpo empezó a retorcerse subiendo la temperatura. Después le quité los pantalones y los calzoncillos. Ya estaba empalmado.
Le pasé la plumita por la parte interna de uno de sus muslos hasta llegar a la ingle y ahí me detuve un poquito más. Estuve un buen rato pasándosela por los huevos y la base de la polla. Él se estremecía no tanto por la sensación de la pluma en sí, sino por el morbo de saber que algo muy bueno se acercaba.
Efectivamente, todo el ritual con nuestro nuevo juguete era sólo una excusa para tener sexo, sexo oral concretamente. Cuando su polla ya estaba dura, palpitante y mojada entreabrí mi boca y comencé a hacerle una mamada, de las lentas, las sabrosas, las que nos encantan a nosotras y a ellos les transporta.
Cuando lo traje a casa preparé todo para su estreno. Puse música y también incienso e hice que mi novio se tumbara en la cama. Le quité la camiseta, le dije que cerrara los ojos y empecé a pasársela por el cuello, el pecho, el vientre... Sus labios dibujaron una leve sonrisa de placer y su cuerpo empezó a retorcerse subiendo la temperatura. Después le quité los pantalones y los calzoncillos. Ya estaba empalmado.
Le pasé la plumita por la parte interna de uno de sus muslos hasta llegar a la ingle y ahí me detuve un poquito más. Estuve un buen rato pasándosela por los huevos y la base de la polla. Él se estremecía no tanto por la sensación de la pluma en sí, sino por el morbo de saber que algo muy bueno se acercaba.
Efectivamente, todo el ritual con nuestro nuevo juguete era sólo una excusa para tener sexo, sexo oral concretamente. Cuando su polla ya estaba dura, palpitante y mojada entreabrí mi boca y comencé a hacerle una mamada, de las lentas, las sabrosas, las que nos encantan a nosotras y a ellos les transporta.
domingo, 16 de febrero de 2014
Romance lisboeta. Segunda parte
Cuando volví de mi viaje a Lisboa, Ricardo se había quedado bastante tocado con nuestra conexión, empezó a decir que qué mujer, que nunca había conocido a alguien tan caliente como yo, que era la mujer de su vida definitivamente.
Yo me lo tomé como un juego, pues en ningún momento me enamoré de él, sólo me ilusioné porque lo que me daba había despertado en mí un montón de sensaciones dormidas que estaba deseosa de seguir explorando, y también me quedé bastante impactada por la conexión sexual tan fuerte.
Entonces le dije de vernos de nuevo, que podíamos pasar un fin de semana juntos. Él prefirió invitarme de nuevo a Lisboa y dijo que prepararía todo para que fuera muy especial.
Llegué a Lisboa y allí estaba él, había preparado un piso para que pasásemos juntos un fin de semana allí. Yo estaba bastante emocionada y muy caliente conforme me acercaba a la mágica y misteriosa Lisboa, de nuevo. Cuando nos vimos en el aeropuerto nos dimos un apasionado beso, cogimos un taxi y fuimos al piso. Llegamos y comenzamos a quitarnos la ropa, me tendió en la cama y empezó a quitarme la ropa, mientras observaba mi cuerpo con los ojos muy abiertos, una mirada que guardaba mucha sorpresa, como si lo viera por primera vez y mucha lujuria. Me quitaba una prenda, me besaba, la doblaba y la dejaba a un lado, me miraba y seguía el ritual de desnudarme.
Mi respiración se entrecortaba con tan estupendo ritual y con la certeza de todo lo que venía después, mis manos se acercaron a quitarle los pantalones, ansiosas por ver su polla, pero él me dio una cacheda en ellas, y luego me sujetó muy fuerte las muñecas echando mis manos hacia atrás, por encima de mi cabeza y diciendo: "no, no, no...tienes que estar quietecita si no quieres que me enfade, que sabes que si me enfado al final lloras".
Me resigné con sus palabras y le puse esa carita de niña buena con un matiz de miedo y excitación a la vez que lo pone loco. Entonces empezó a manosear mi cuerpo ya desnudo, con un masaje a mis tetas con toda la palma de la mano que le quedaba libre, la otra seguía sujetando mis muñecas fuerte. Su caricia era una delicia que rozaba la dulzura y el dolor a la misma vez y también las mordía. Después me sujetó la pierna desde el tobillo poniéndola recta y empezó a besarla desde los dedos hasta la ingle y lo mismo con la otra.
Cuando terminó, empezó tocarme el clítoris con los dedos, lo hacía fuerte y me metió un dedo despacio y decía "Dios mío qué mojada estás, qué maravilla, ya estás preparada para que te de como te gusta". Se quitó los pantalones y él si que estaba listo, su polla estaba muy muy dura, la sacó y la puso en la entrada de mi agujero, las piernas me las puso hacia arriba estiradas y las abrió con ambas manos hacia los lados diciendo "ummm tan flexible españolita". Entonces con una mano se sujetó la polla y con la otra me cogió la cara, apretando los mofletes hacia dentro, haciendo que mi boca se abriera, se acercó con la suya y me chupó los labios "mmmm morenita, ahora prepárate porque te la voy a meter de un golpe y no puedes gritar, sé que estará cerradito siempre al principio, me encanta que esté así y que aprisione mi polla, tienes que ser fuerte, ¿estás preparada? Le respondí: "Ohh, si...ahh...métemela". Me dice: "¿Si? ¿Ahora? Y le respondo: "Oh...si, por favor, métemela ya por favor". "Ummm mi putita española" y me la metió de una embestida enorme a la vez que me besaba para acallar con su boca mi gemido de placer y dolor delicioso.
Y empezó a embestirme sin parar, otra vez cogiendo mis muñecas atrás y echándome en la cara sus gemidos que eran como gritos ahogados de placer, como los de una bestia, mientras me decía "¿Te gusta princesa? ¿Te gusta que te de así? ¿Que te haga daño en tu coñito pequeño? ¿Te gusta putita? Y yo le respondo: "mmmm, me encanta cabrón...ahhh, no pares de darme así en todo el fin de semana". Me dice: "Ahora vas a chupar, ¿eh españolita? Esa boquita de princesa se va a comer toda mi polla, y te va a allegar a la garganta, quieres puta? Pídemela puta, grita mi nombre, dime cabrón y pídeme que quieres comer mi polla ahora, si no te voy a pegar". Y haciéndole caso: "Oh, Dios, pedazo de cabrón, quiero que metas tu polla en mi boca cabrón, quiero chupártela entera, tragármelo todo...mmm...ahhhh".
Mis ojos le dan una mirada de miedo con picardía, porque él sabe que no le tengo miedo, sabe que lo hago para que vea que tiene el control, entonces se ríe y me estira con las dos palmas de sus manos toda mi cara hacia atrás "eres preciosa, me encanta verte así tan despeinada y hermosa, voy a meterte la polla en la boca y vas a tener que ser fuerte otra vez porque vas a tragarla entera, eh mi amor? estás preparada?", asiento con la cabeza despacio con una mirada de inocencia y sorpresa por lo que me va a hacer. Me besa, se incorpora de pie en el borde de la cama con la polla en la mano y me dice: "ven aquí" y señala dónde quiere que me ponga. Me retuerzo poniéndome a cuatro patas con la cara muy cerca de su polla, enseguida me la coge otra vez por la barbilla acariciándola. "ohhh dios mio, que mujer espectacular"....me empieza a restregar la polla por la cara y va centrándose en mi boca, cerrada, y hace presión con la punta para abrírmela y yo no la abro porque tengo miedo de que me la meta de un golpe: "abre la boquita amor, sabes que es peor si no lo haces, ábrela ahora o empezaré a castigarte". No la abro, quiero todo lo que me va a hacer, pero también quiero que me castigue...."ohhh, puta, cómo te gusta hacerme enfadar" y me da una bofetada leve...."A-bre la bo-ca" mientras me sigue abofeteando, lo miro y me rio. "Te gusta verme enfadado, ponerme cachondo para luego no hacer lo que te pido? ummmm...puuuuuuuutaaaaaaaaa!!!!!!" me tapa la nariz muy fuerte y sigue dándome bofetadas y aprovecha que abro mi boca para respirar para cogerme la barbilla y abrirla bruscamente "ves...co-mo...a-bres...tu...bo-qui-ta de pu-ta si quie-ro??? lo ves mi putita de la España????? ahora me has obligado a hacerte mucho daño y darte muy fuerte con la polla en la boca, no vas a poder respirar, prepárate, te lo mereces puta!!!"
Me mete la polla hasta el fondo de la garganta de un golpe y sus manos pasan a estar rodeando mi cabeza, sus dedos me agarran fuerte el pelo, sus huevos se chocan con mi barbilla....yo intento coger mucho aire cada vez que la saca......gime como un animal "mmmm...puta...traga...traga....jajajjaa...ves si te portas mal?.....mmmmmm.....ohhhh.......qué boquita caliente....que boquita de puta...mi putita...eres mi putita verdad?...mi putita española....apareces y eres como de película....mi actriz porno.....ahhhhhhh......mmmmm...traga....cuánto vas a tragar puta....te voy a dar una corrida muy grande....prepárate que viene....aaaaaaaaagggggggg.......oohhhhhhhhhhhhhhh....chupa puta chupa....preparada? mmmm???...puta....preparada?.....mmmmmahora! ahora! ahora! traga....así...así..asíasí....que bien lo haces...muy bien....así....ohhhhh....ahhhhhh".
Yo me lo tomé como un juego, pues en ningún momento me enamoré de él, sólo me ilusioné porque lo que me daba había despertado en mí un montón de sensaciones dormidas que estaba deseosa de seguir explorando, y también me quedé bastante impactada por la conexión sexual tan fuerte.
Entonces le dije de vernos de nuevo, que podíamos pasar un fin de semana juntos. Él prefirió invitarme de nuevo a Lisboa y dijo que prepararía todo para que fuera muy especial.
Llegué a Lisboa y allí estaba él, había preparado un piso para que pasásemos juntos un fin de semana allí. Yo estaba bastante emocionada y muy caliente conforme me acercaba a la mágica y misteriosa Lisboa, de nuevo. Cuando nos vimos en el aeropuerto nos dimos un apasionado beso, cogimos un taxi y fuimos al piso. Llegamos y comenzamos a quitarnos la ropa, me tendió en la cama y empezó a quitarme la ropa, mientras observaba mi cuerpo con los ojos muy abiertos, una mirada que guardaba mucha sorpresa, como si lo viera por primera vez y mucha lujuria. Me quitaba una prenda, me besaba, la doblaba y la dejaba a un lado, me miraba y seguía el ritual de desnudarme.
Mi respiración se entrecortaba con tan estupendo ritual y con la certeza de todo lo que venía después, mis manos se acercaron a quitarle los pantalones, ansiosas por ver su polla, pero él me dio una cacheda en ellas, y luego me sujetó muy fuerte las muñecas echando mis manos hacia atrás, por encima de mi cabeza y diciendo: "no, no, no...tienes que estar quietecita si no quieres que me enfade, que sabes que si me enfado al final lloras".
Me resigné con sus palabras y le puse esa carita de niña buena con un matiz de miedo y excitación a la vez que lo pone loco. Entonces empezó a manosear mi cuerpo ya desnudo, con un masaje a mis tetas con toda la palma de la mano que le quedaba libre, la otra seguía sujetando mis muñecas fuerte. Su caricia era una delicia que rozaba la dulzura y el dolor a la misma vez y también las mordía. Después me sujetó la pierna desde el tobillo poniéndola recta y empezó a besarla desde los dedos hasta la ingle y lo mismo con la otra.
Cuando terminó, empezó tocarme el clítoris con los dedos, lo hacía fuerte y me metió un dedo despacio y decía "Dios mío qué mojada estás, qué maravilla, ya estás preparada para que te de como te gusta". Se quitó los pantalones y él si que estaba listo, su polla estaba muy muy dura, la sacó y la puso en la entrada de mi agujero, las piernas me las puso hacia arriba estiradas y las abrió con ambas manos hacia los lados diciendo "ummm tan flexible españolita". Entonces con una mano se sujetó la polla y con la otra me cogió la cara, apretando los mofletes hacia dentro, haciendo que mi boca se abriera, se acercó con la suya y me chupó los labios "mmmm morenita, ahora prepárate porque te la voy a meter de un golpe y no puedes gritar, sé que estará cerradito siempre al principio, me encanta que esté así y que aprisione mi polla, tienes que ser fuerte, ¿estás preparada? Le respondí: "Ohh, si...ahh...métemela". Me dice: "¿Si? ¿Ahora? Y le respondo: "Oh...si, por favor, métemela ya por favor". "Ummm mi putita española" y me la metió de una embestida enorme a la vez que me besaba para acallar con su boca mi gemido de placer y dolor delicioso.
Y empezó a embestirme sin parar, otra vez cogiendo mis muñecas atrás y echándome en la cara sus gemidos que eran como gritos ahogados de placer, como los de una bestia, mientras me decía "¿Te gusta princesa? ¿Te gusta que te de así? ¿Que te haga daño en tu coñito pequeño? ¿Te gusta putita? Y yo le respondo: "mmmm, me encanta cabrón...ahhh, no pares de darme así en todo el fin de semana". Me dice: "Ahora vas a chupar, ¿eh españolita? Esa boquita de princesa se va a comer toda mi polla, y te va a allegar a la garganta, quieres puta? Pídemela puta, grita mi nombre, dime cabrón y pídeme que quieres comer mi polla ahora, si no te voy a pegar". Y haciéndole caso: "Oh, Dios, pedazo de cabrón, quiero que metas tu polla en mi boca cabrón, quiero chupártela entera, tragármelo todo...mmm...ahhhh".
Mis ojos le dan una mirada de miedo con picardía, porque él sabe que no le tengo miedo, sabe que lo hago para que vea que tiene el control, entonces se ríe y me estira con las dos palmas de sus manos toda mi cara hacia atrás "eres preciosa, me encanta verte así tan despeinada y hermosa, voy a meterte la polla en la boca y vas a tener que ser fuerte otra vez porque vas a tragarla entera, eh mi amor? estás preparada?", asiento con la cabeza despacio con una mirada de inocencia y sorpresa por lo que me va a hacer. Me besa, se incorpora de pie en el borde de la cama con la polla en la mano y me dice: "ven aquí" y señala dónde quiere que me ponga. Me retuerzo poniéndome a cuatro patas con la cara muy cerca de su polla, enseguida me la coge otra vez por la barbilla acariciándola. "ohhh dios mio, que mujer espectacular"....me empieza a restregar la polla por la cara y va centrándose en mi boca, cerrada, y hace presión con la punta para abrírmela y yo no la abro porque tengo miedo de que me la meta de un golpe: "abre la boquita amor, sabes que es peor si no lo haces, ábrela ahora o empezaré a castigarte". No la abro, quiero todo lo que me va a hacer, pero también quiero que me castigue...."ohhh, puta, cómo te gusta hacerme enfadar" y me da una bofetada leve...."A-bre la bo-ca" mientras me sigue abofeteando, lo miro y me rio. "Te gusta verme enfadado, ponerme cachondo para luego no hacer lo que te pido? ummmm...puuuuuuuutaaaaaaaaa!!!!!!" me tapa la nariz muy fuerte y sigue dándome bofetadas y aprovecha que abro mi boca para respirar para cogerme la barbilla y abrirla bruscamente "ves...co-mo...a-bres...tu...bo-qui-ta de pu-ta si quie-ro??? lo ves mi putita de la España????? ahora me has obligado a hacerte mucho daño y darte muy fuerte con la polla en la boca, no vas a poder respirar, prepárate, te lo mereces puta!!!"
Me mete la polla hasta el fondo de la garganta de un golpe y sus manos pasan a estar rodeando mi cabeza, sus dedos me agarran fuerte el pelo, sus huevos se chocan con mi barbilla....yo intento coger mucho aire cada vez que la saca......gime como un animal "mmmm...puta...traga...traga....jajajjaa...ves si te portas mal?.....mmmmmm.....ohhhh.......qué boquita caliente....que boquita de puta...mi putita...eres mi putita verdad?...mi putita española....apareces y eres como de película....mi actriz porno.....ahhhhhhh......mmmmm...traga....cuánto vas a tragar puta....te voy a dar una corrida muy grande....prepárate que viene....aaaaaaaaagggggggg.......oohhhhhhhhhhhhhhh....chupa puta chupa....preparada? mmmm???...puta....preparada?.....mmmmmahora! ahora! ahora! traga....así...así..asíasí....que bien lo haces...muy bien....así....ohhhhh....ahhhhhh".
Saca su polla, yo tengo la boca abierta y llena de leche y la cabeza echada hacia atrás, se sacude la polla en mi labio inferior y luego me lo pasa por todos los labios como si me los quisiera pintar...."traga...todo...todooo...vamos, sé fuerte y tragátelo todo como una niña buena" me lo trago mientras no quito la mirada de sus ojos, mi mirada con las pestañas mojadas por las lágrimas que me han causado sus embestidas. Me tiro en la cama, me abraza y dormimos.
Romance lisboeta
El sitio era encantador, cada habitación estaba ambientada en algo diferente, había una que era un avión, la nuestra era Egipto, teníamos una lámpara de esas que imita una antorcha y unas escaleras de piedra que conducían a la cama, la cual tenía encima un techo bajo que era todo un espejo.
Aquí empieza la historia tal y como la escribí, en este punto en el que llegamos a la habitación y termina al despedirnos al día siguiente:
- ¿Te gusta?
- Si
- Es para ti. Ahí podemos mirarnos.
- ¡Ay, Ricardo!
- ¡Qué cuerpo! ¡Qué mujer! mmmmmmm....quiero quedarme toda tu ropa interior....TOMA! TOMA!
- DAME! DAME! quiero esto cada día
- ¿Siii? te gusta???
- Me encanta
- Vira te vira te vira....qué culo....gracias por esta mujer dios mío
- ah, ah, mmmm, ah...qué rico, quiero ponerme encima.
- Oh, qué mujer, los españoles están locos dejando escapar una mujer como tú. Salta, Salta.
- Ah,...mmmm...
- Puta
- Hijo de puta,...ahhh...., cabrón hijo de puta (le araño)
- Si me marcas, te marco
- ¡Ahhhhh!
- Quiero comerte el culo, ¿puedo comerte el culo? Ah....me vuelves loco, toma, toma, me encanta tu coñito...
- mmmmmmm....¿por qué?
- Porque está apretadito
- Ohhhh, me haces daño
- Toma puta
- Hijo de puta, me vas a matar, cabrón, ojjjj
- Siiii, estaría bien morirte así, ¿te gustaría morirte?
- Ohhh...siii
- Qué carita...esa carita me encanta
- Como me pones
- Si...
- ¿Sabes lo que significa?
- Me pones loca, cachonda,....ohhhh, me duele
- ¿Quieres suave?
- mmm...si...
- Así?...sólo la cabecita?
- así...así...mmmmm...así, sigue...sigue, dame más...
- ¿Te gusta? Ahora fuerte....
- Ahhh...ooooohhhhh
- jajaajaja.....tomaaaa.....aaaaggggg
- Ahhhh....me vas a partir....quiero chupar
- ¿Si? chupa....
- Si, que polla tan grande...mmm....mmmm....mmmm...
- mmmmm...qué chupada dios mío
- mmm...ahhhh
- Tu boca pequeña....quiero correrme en tu boca
- Córrete en mi boca...dámelo todo...toda la leche...
- mmmmm.....ohhh.ohhhh....ahhhh....ahhh....mmmm....dios mío gracias...
- Ohhh...mmmm...sí...siiii....ahhh...ah...ah...
- Qué maravilla lo mojada que estás
- Vamos a dormir
- Ven aquí
- Estoy triste
- No estés triste, yo estoy muy feliz de haber vivido algo que no esperaba
- Ahora cada vez que vaya caminando por Lisboa me acordaré de ti, españolita.
Aquí empieza la historia tal y como la escribí, en este punto en el que llegamos a la habitación y termina al despedirnos al día siguiente:
- ¿Te gusta?
- Si
- Es para ti. Ahí podemos mirarnos.
- ¡Ay, Ricardo!
- ¡Qué cuerpo! ¡Qué mujer! mmmmmmm....quiero quedarme toda tu ropa interior....TOMA! TOMA!
- DAME! DAME! quiero esto cada día
- ¿Siii? te gusta???
- Me encanta
- Vira te vira te vira....qué culo....gracias por esta mujer dios mío
- ah, ah, mmmm, ah...qué rico, quiero ponerme encima.
- Oh, qué mujer, los españoles están locos dejando escapar una mujer como tú. Salta, Salta.
- Ah,...mmmm...
- Puta
- Hijo de puta,...ahhh...., cabrón hijo de puta (le araño)
- Si me marcas, te marco
- ¡Ahhhhh!
- Quiero comerte el culo, ¿puedo comerte el culo? Ah....me vuelves loco, toma, toma, me encanta tu coñito...
- mmmmmmm....¿por qué?
- Porque está apretadito
- Ohhhh, me haces daño
- Toma puta
- Hijo de puta, me vas a matar, cabrón, ojjjj
- Siiii, estaría bien morirte así, ¿te gustaría morirte?
- Ohhh...siii
- Qué carita...esa carita me encanta
- Como me pones
- Si...
- ¿Sabes lo que significa?
- Me pones loca, cachonda,....ohhhh, me duele
- ¿Quieres suave?
- mmm...si...
- Así?...sólo la cabecita?
- así...así...mmmmm...así, sigue...sigue, dame más...
- ¿Te gusta? Ahora fuerte....
- Ahhh...ooooohhhhh
- jajaajaja.....tomaaaa.....aaaaggggg
- Ahhhh....me vas a partir....quiero chupar
- ¿Si? chupa....
- Si, que polla tan grande...mmm....mmmm....mmmm...
- mmmmm...qué chupada dios mío
- mmm...ahhhh
- Tu boca pequeña....quiero correrme en tu boca
- Córrete en mi boca...dámelo todo...toda la leche...
- mmmmm.....ohhh.ohhhh....ahhhh....ahhh....mmmm....dios mío gracias...
- Ohhh...mmmm...sí...siiii....ahhh...ah...ah...
- Qué maravilla lo mojada que estás
- Vamos a dormir
- Ven aquí
- Estoy triste
- No estés triste, yo estoy muy feliz de haber vivido algo que no esperaba
- Ahora cada vez que vaya caminando por Lisboa me acordaré de ti, españolita.
En la hora de la siesta
En la hora de la siesta todo se inunda de una calma especial. He encendido un incienso, me he tumbado en la cama de lado mirando hacia el escritorio donde mi novio se fumaba un cigarro mientras me miraba hasta que le he hecho un gesto para que viniera a mi lado. Él se ha tumbado conmigo.
El día anterior habíamos estado de bolo, él como guitarrista y yo como público. Me encanta estar en esa situación en la que puedo observarlo, mirar cada gesto, recrearme en cada expresión que hace mientras se entrega a su guitarra y a la música...me pone cachonda. Su postura varonil, su demostración de poder. La sensación física que me provoca es como una especie de corriente que me sube desde la planta de los pies hasta la parte más alta de mis muslos, donde se concentra más, es más fuerte. Después noto mi clítoris palpitar y como me mojo. Y entro en ese volcán de sensaciones sin retorno.
Mientras le acariciaba con las uñas el cuello le he empezado a contar todo lo que me había estado sucediendo el día anterior al verlo. He seguido acariciándole el pecho y el vientre. Él se estremecía por momentos al ritmo de mis palabras y yo empezaba a notar como su paquete empezaba a palpitar debajo del pantalón. Le he empezado a morder y a chupar la boca mientras le acariciaba el paquete por fuera. Estaba cachondísimo con mi declaración de todo lo que me había hecho sentir en el escenario. Sin poder remediarlo me ha contado que él estaba muy cachondo mientras tocaba y me veía ahí, mirándolo a él y a la vez siendo observada por la mayoría de hombres que allí estaban. Le he bajado la bragueta y acariciado la polla por encima del calzoncillo. Después se los he bajado y me puesto a pajearle de forma frenética.
Me ha dicho que le encantaría poder tener a unos seis o siete ahora mismo en la habitación para que me pudieran ver como me hago un dedito. En ese momento le he soltado la polla, me he subido la camiseta para que salieran mis tetas, me he bajado las bragas y he empezado a hacerme un dedo para recrear la situación que él me estaba proponiendo.
- Sólo vendrían a mirar - me ha dicho.
- Sabes que me los acabaría follando - le he contestado.
Me he empezado a poner tan cachonda que me he montado encima de él. Con una mano me agarraba fuerte de la cadera y con la otra agarraba su polla para empezar a metérmela. Mi coño estaba muy mojado, pero cerradito y he notado la punta de su polla irrumpir de lleno en mí. Después de unas suaves embestidas cada vez más profundas su polla ha empezado a entrar fácilmente.
- Tú me follarás después de todos ellos, cuando se hayan ido, con el coñito bien abierto como a ti te gusta - Le he dicho.
Después de esta frase ha empezado a darme pollazos como un loco salido, y pegando botes encima me he corrido de forma deliciosa. Después de correrme él seguía dándome, agarrándose a mis caderas buscando su orgasmo y en menos de diez segundos me ha empezado a venir otra gran corrida, que me ha dejado tirada encima de él sudando y con el coñito palpitando. Él no podía parar de darme, con la polla dura como una piedra, agarrado a mis nalgas me ha levantado el culo y me ha seguido embistiendo hasta que un chorro de lefa caliente me ha llenado por dentro.
Nos hemos quedado un momento quietos disfrutando ese momento de humedad interior y al rato ha empezado a darme de nuevo de una forma que mi clítoris era masajeado por su pubis y sin poder ni querer evitarlo me he corrido de nuevo en toda nuestra mezcla de fluidos.
Ahora duerme a mi lado, exhausto mientras yo escribo esto con la impronta del momento. Cuando despierte y lo lea volverá a ponerse muy cachondo.
El día anterior habíamos estado de bolo, él como guitarrista y yo como público. Me encanta estar en esa situación en la que puedo observarlo, mirar cada gesto, recrearme en cada expresión que hace mientras se entrega a su guitarra y a la música...me pone cachonda. Su postura varonil, su demostración de poder. La sensación física que me provoca es como una especie de corriente que me sube desde la planta de los pies hasta la parte más alta de mis muslos, donde se concentra más, es más fuerte. Después noto mi clítoris palpitar y como me mojo. Y entro en ese volcán de sensaciones sin retorno.
Mientras le acariciaba con las uñas el cuello le he empezado a contar todo lo que me había estado sucediendo el día anterior al verlo. He seguido acariciándole el pecho y el vientre. Él se estremecía por momentos al ritmo de mis palabras y yo empezaba a notar como su paquete empezaba a palpitar debajo del pantalón. Le he empezado a morder y a chupar la boca mientras le acariciaba el paquete por fuera. Estaba cachondísimo con mi declaración de todo lo que me había hecho sentir en el escenario. Sin poder remediarlo me ha contado que él estaba muy cachondo mientras tocaba y me veía ahí, mirándolo a él y a la vez siendo observada por la mayoría de hombres que allí estaban. Le he bajado la bragueta y acariciado la polla por encima del calzoncillo. Después se los he bajado y me puesto a pajearle de forma frenética.
Me ha dicho que le encantaría poder tener a unos seis o siete ahora mismo en la habitación para que me pudieran ver como me hago un dedito. En ese momento le he soltado la polla, me he subido la camiseta para que salieran mis tetas, me he bajado las bragas y he empezado a hacerme un dedo para recrear la situación que él me estaba proponiendo.
- Sólo vendrían a mirar - me ha dicho.
- Sabes que me los acabaría follando - le he contestado.
Me he empezado a poner tan cachonda que me he montado encima de él. Con una mano me agarraba fuerte de la cadera y con la otra agarraba su polla para empezar a metérmela. Mi coño estaba muy mojado, pero cerradito y he notado la punta de su polla irrumpir de lleno en mí. Después de unas suaves embestidas cada vez más profundas su polla ha empezado a entrar fácilmente.
- Tú me follarás después de todos ellos, cuando se hayan ido, con el coñito bien abierto como a ti te gusta - Le he dicho.
Después de esta frase ha empezado a darme pollazos como un loco salido, y pegando botes encima me he corrido de forma deliciosa. Después de correrme él seguía dándome, agarrándose a mis caderas buscando su orgasmo y en menos de diez segundos me ha empezado a venir otra gran corrida, que me ha dejado tirada encima de él sudando y con el coñito palpitando. Él no podía parar de darme, con la polla dura como una piedra, agarrado a mis nalgas me ha levantado el culo y me ha seguido embistiendo hasta que un chorro de lefa caliente me ha llenado por dentro.
Nos hemos quedado un momento quietos disfrutando ese momento de humedad interior y al rato ha empezado a darme de nuevo de una forma que mi clítoris era masajeado por su pubis y sin poder ni querer evitarlo me he corrido de nuevo en toda nuestra mezcla de fluidos.
Ahora duerme a mi lado, exhausto mientras yo escribo esto con la impronta del momento. Cuando despierte y lo lea volverá a ponerse muy cachondo.
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